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18 de abril de 2011

En busca de una doctrina para los nuevos retos

El presidente de Estados Unidos afronta las revoluciones árabes con la convicción de estar en el «lado correcto de la historia», lejos del esquema seguido por sus antecesor George Bush en política exterior.

Foto: Casa Blanca
Para Obama, las guerras tienen adjetivos. Si la intervención en Irak fue «estúpida» y justificó la presencia en Afganistán como «necesaria», las operaciones militares en Libia, impulsadas por el presidente norteamericano en el Consejo de Seguridad de la ONU, son una obligación humanitaria.

Estados Unidos no está en guerra en Libia. Al menos, eso se desprende del discurso que pronunció Obama después de que se aprobase la resolución 1.973 en la que solo hubo una mención a la palabra guerra, para referirse a los enfrentamientos entre los rebeldes y las tropas de Gadafi. Siguiendo al lingüista estadounidense George Lakoff, el marco de Obama se define en torno al lema «No pienses en una guerra».

13 de enero de 2011

Obama vuelve a seducir

El presidente de EEUU recupera las mejores sensaciones tras su discurso en el funeral por la matanza de Arizona.


El discurso de Obama en el funeral por la matanza de Arizona recordará a aquellos que se movilizaron para llevarle a la presidencia por qué le votaron en 2008. Las posibilidades de que Obama gane las próximas elecciones de 2012 suben irremediablemente. Es la opinión de David Remnick, director de «The New Yorker» y autor de la biografía del presidente de Estados Unidos, «The Bridge».

A su modo de ver, fue su mejor discurso desde «A more perfect union», en marzo de 2008, y el mejor como presidente. Obama se elevó por encima de las disputas políticas para mostrar su lado más presidencial y conciliador. «Usemos esta ocasión para escucharnos con más cuidado, para afinar nuestros instintos hacia la empatía y recordarnos todas las maneras en las que nuestras esperanzas y sueños están unidos», dijo.

29 de diciembre de 2010

Obama baja a la tierra

Para Obama, el año 2010 ha oscilado entre la reforma "de puta madre" del sistema sanitario a la "paliza" de los republicanos en las elecciones legislativas de noviembre. 


El año comenzó mal para el presidente de Estados Unidos. La muerte de Edward Kennedy daba paso a la sorprendente victoria del ultraconservador Scott Brown en el escaño por Massachusetts. Los demócratas perdían así la 'supermayoría' en el Senado que le aseguraba la aprobación de la reforma sanitaria.

21 de diciembre de 2010

Obama sale vivo del 'Cablegate'

Es domingo 28 de noviembre y en España la actualidad informativa la marcan las elecciones catalanas y la final de la Copa Masters entre los tenistas Rafa Nadal y Roger Federer. La organización Wikileaks, mientras, denuncia en su perfil de Twitter que es víctima de ataques masivos. Ese día era el fijado para publicar el contenido de la mayor filtración de la historia. A las 19.30, The Guardian, The New York Times, El País, Der Spiegel y Le Monde revelan en sus ediciones digitales los secretos de la diplomacia estadounidense. Semanas atrás, Julian Assange les había filtrado más de 250.000 notas diplomáticas del Departamento de Estado.

El periodista afincado en Washington Marc Bassets recurre al historiador Timothy Garton Ash para valorar la importancia del ‘Cablegate’: “Los cables son una mina para historiadores y periodistas y una pesadilla para los diplomáticos”. Aunque no para Estados Unidos. En opinión del veterano reportero Enrique Meneses, se ha exagerado la importancia de las informaciones. “Son formas de ser de los embajadores. Lo que se cuenta son cosas que cualquier analista político sospechaba”, apunta.



3 de noviembre de 2010

EE.UU. le enseña los dientes a Obama


Marco Rubio y Rand Paul ya tienen sitio en el Senado. La ‘bruja’ Christine O’Donnell ha acusado una campaña que rozó lo surrealista y tendrá que intentarlo en otra ocasión. Los republicanos han tomado la Cámara de Representantes; a falta de concretar 13 escaños, los demócratas han perdido 60 diputados, muy por encima de los 52 de Clinton en 1994 o los 26 de Reagan en 1982.

El movimiento del Tea Party ha movido a la derecha del debate político estadounidense y los republicanos ya piensan en cómo parar el ascenso de Sarah Palin con vistas a las presidenciales de 2012. Con un Congreso dividido y abocado al bloqueo, Barack Obama inicia la parte dos de su mandato. Un paso atrás y la vitola del pacificador serán sus señas de identidad. La batalla política en las Cámaras y Obama ejerciendo el derecho de veto cuando lo vea necesario.

2 de noviembre de 2010

2012 en el horizonte

Foto: White House
Estados Unidos vive en un estado de elecciones continuo. Apenas pudo Obama comenzar su proyecto cuando lasurgencias electorales de sus colegas demócratas y el bloqueo republicano dejaron su presidencia en punto muerto. Cuando los estadounidenses votan para elegir una nueva Cámara de Representantes y un tercio del Senado, la campaña para las presidenciales de 2012 ha echado a andar.

El Obama 2.0 tiene como objetivo volver a ganar. Pete Rouse, jefe interino del Gabinete Obama, hace de transición hacia el equipo definitivo que acelerará la máquina electoral. David Plouffe, creador del ‘mito Obama’, podría incorporarse próximamente a la Casa Blanca mientras que el asesor presidencial, David Axelrod, abandonará en un año su cargo para asegurar la reelección de Obama. El director de comunicaciones, Robert Gibbs, asumirá responsabilidades mayores.

Los mensajes del cambio y la esperanza ya están agotados. Obama debe vender éxitos, que los ha tenido. La contención de la crisis económica y las históricas reformas de la sanidad y el sistema financiero justifican por sí solos una presidencia pero no la de Obama, que prometió mucho más.

20 de octubre de 2010

"Deja que Pete lo arregle"



Cuando Obama llegó a Washington como senador Pete Rouse estaba a su lado. Cuando sopesaba presentar su candidatura a la presidencia de Estados Unidos volvió a recurrir a él. El nuevo jefe de Gabinete de la Casa Blanca participó de forma activa en la campaña electoral en calidad de asesor y fue uno de los presidentes de su equipo de transición, encargado de la elaboración del equipo de la Administración Obama.

9 de septiembre de 2010

La evolución del retrato de Obama

La historia de Obama al frente de la nación más poderosa del mundo es la de una popularidad en decadencia. El extraordinario movimiento generado durante la larga campaña electoral que precedió su elección ha ido decayendo con el tiempo y ahora su índice de aprobación se fija en el 45%. Si se cumplen las encuestas, los republicanos ganarán 50 nuevos escaños en la Cámara de Representantes y los demócratas podrían quedar con menos de 50 senadores. La marca Obama generó y sigue generando multitud de retratos. Lo que sigue es un pequeño ejemplo de lo que genera la figura del presidente de EEUU.

Obama encarnó como ningún otro candidato el sueño americano. Su equipo supo atribuir a Obama los mejores valores estadounidenses.

5 de agosto de 2010

Los hispanos siguen la estela de los afroamericanos



Unos cincuenta años atrás el director del FBI, John Edgar Hoover, calificó al movimiento negro como la amenaza interna más grande para la seguridad de Estados Unidos. Bien entrado el siglo XXI, es un sheriff de Arizona, Joe Arpaio, quien aplica la misma doctrina contra los inmigrantes hispanos.

Entre 1956 y 1971, en el marco del COINTELPRO, el FBI abrió 295 acciones contra los movimientos afroamericanos. Arpaio, mal aprendiz de Hoover, exhibe la misma actitud hacia los hispanos. Al sheriff de Maricopa no se le quedan pequeñas las cárceles pues monta tiendas de campañas para que todos cumplan su condena. Los presos visten obligados ropa interior rosa y trajes a rayas.

26 de julio de 2010

¿Qué lobbies influyen más?

En ningún país como Estados Unidos son tan acusadas las actividades de presión de ciertos grupos de interés. A pesar de que el cabildeo está reconocido en la Carta de Derechos como una manifestación de la libertad de expresión, los intereses de las grandes compañías confrontan con los de los ciudadanos.

Los lobbies son grupos de presión que ponen en marcha una extraordinaria maquinaria de relaciones públicas y presiones políticas con el fin de orientar las decisiones de los aparatos gubernamentales a su favor. El presidente americano, Barack Obama, ya manifestó en The Audacity of Hope su disconformidad con el funcionamiento de estos grupos:

14 de julio de 2010

Luz verde a la reforma financiera


Barack Obama ya tiene los votos necesarios para sacar adelante en el Senado la reforma financiera, la más amplia desde los años 30. Es, con toda probabilidad, la última gran iniciativa que los demócratas conseguirán aprobar antes de las elecciones de mitad de mandato.

Con esta nueva legislación, el Gobierno podrá frenar los excesos de Wall Street. La Casa Blanca limitará los salarios de los banqueros, podrá liquidar entidades en quiebra y se frenarán las inversiones y la compraventa de activos de riesgo. Asimismo, la ley establece una mayor exigencia de capital para los bancos y somete a un mayor control a las entidades de calificación de riesgo.

Habrá también una mayor protección al consumidor con la creación de una Oficina de protección al consumidor. El objetivo de la reforma es evitar que se vuelva a repetir la crisis económica que ha sacudido al mundo entero.

Barack Obama está seguro de que la ley "beneficiará a las familias, a las empresas y a la economía". El último voto que ha conseguido el partido del presidente es el del senador demócrata de Nebraska Ben Nelson. Inicialmente crítico con la ley, ha considerado necesario proteger a los ciudadanos de "futuros abusos realizados por Wall Street que cuestan a miles de habitantes de Nebraska y millones de estadounidenses sus puestos de trabajo, sus ahorros y su
seguridad financiera".

Con el voto de Nelson, los demócratas cuentan con 57 votos de su grupo y tres republicanos, que suman los sesenta necesarios. La Cámara de Representantes dio el victo bueno a la iniciativa en junio, con el apoyo de tres republicanos.

El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, dijo que quiere aprobar la reforma esta misma semana.

9 de julio de 2010

Saramago creía en Obama


José Saramago se fue y Guantámano seguía abierto. El genial escritor cayó también rendido a los encantos del presidente Obama. Y a través de su cuaderno digital pidió que la primera decisión del presidente de EEUU fuera cerrar ese “campo de concentración (y de tortura)”. “Y de camino, acabar con el bloqueo”.
¿Que no se pode hacer todo, así, de una sentada? Sí, tal vez no se pueda, pero, por favor, señor presidente, por lo menos haga algún gesto. Al contrario de lo que quizá le hayan dicho en los corredores del senado, esa isla es más que un dibujo en el mapa. Espero, señor presidente, que algún día quiera ir a Cuba para conocer a quien allí vive. Finalmente. Le prometo que nadie le hará daño.
Saramago sabía que ningún mandato presidencial puede ser perfecto, pese a las expectativas creadas en torno al máximo mandatario. Y en el caso de Obama eran tantas… Sólo le pedía una cosa: que no renunciara a su palabra.
Tal vez acierte, tal vez no, y algo de sus insuficiencias, que ciertamente las tendrá, se las tendremos que perdonar, porque errar es propio del hombre como por experiencia hemos aprendido a nuestra costa. Lo que no le perdonaríamos jamás es que llegara a negar, deturpar o falsear una sola de las palabras que ha pronunciado o escrito. (…) Lo sabemos todo de discursos engañosos, señor presidente, mire bien dónde se mete.

1 de julio de 2010

El sistema de salud en Internet

Obama está decidido a convertir la reforma sanitaria en uno de los bastiones de su mandato. Más de un año de legislatura, innumerables dificultades en las Cámaras y una pérdida continua de popularidad precedieron a la histórica aprobación de una reforma del sistema de salud que permitirá a 32 millones de personas acceder a un seguro sanitario.

La Casa Blanca ha dado un paso más en su objetivo de acercar los beneficios de la ley a los ciudadanos y ha lanzado una web que pretende aclarar los beneficios que entrarán en vigor a partir de 2014. La web está aún en fase de desarrollo y no incluye los precios de las distintas modalidades.

24 de junio de 2010

Obama gana crédito fuera pero lo pierde en casa


Estados Unidos vuelve a tener unos niveles de popularidad desconocidos durante la presidencia de George W. Bush. Según una encuesta de Pew Research Center, el 65% de los británicos tienen una visión favorable de América. La tasa alcanza el 73% en Francia, el 63% en Alemania y el 61% en España. Casi seis de cada diez rusos (el mayor nivel desde 2002) ven a Estados Unidos con buenos ojos. China, Brasil e India registran alrededor de un 60% de aprobación.

El prestigio de la todavía mayor potencia del mundo se explica por la popularidad de su presidente. En los países europeos más importantes la confianza en Obama supera el 80%. Así, nueve de cada diez alemanes tienen algo o mucha confianza en el presidente americano. El 84% de los británicos y el 87% de los franceses comparten esa opinión. Entre los rusos, los partidarios de Obama no llegan a la mitad (41%), mientras que en China el porcentaje llega al 52%, en Brasil al 56% y en India hasta el 73%.

En cambio, el nivel de popularidad del presidente americano ha caído en los países musulmanes. El porcentaje de musulmanes que expresaron confianza en Obama cayó diez puntos hasta el 31% en Egipto y en Turquía del 33% al 23%. Sólo un 8% de los musulmanes paquistaníes apoyan a Obama.

1 de junio de 2010

Cuestión de lenguaje


En política, el uso de la palabra es fundamental. No importa únicamente qué y cómo se dice algo, también el contexto. Pensamos mediante palabras. Términos que inevitablemente se localizan en un marco. El lingüista George Lakoff defiende que los republicanos descubrieron esta circunstancia mucho antes que los demócratas. Concretamente, hace unos cuarenta años.

Los think tanks se pusieron en marcha y comenzaron a crear marcos favorables a través de la difusión de ideas e iniciativas basadas en valores conservadores al tiempo que locutores y comentaristas republicanos fueron ocupando la pantalla del televisor. Hoy, la gran mayoría de los bustos parlantes son conservadores. En los últimos cuarenta años, sólo catorce han conocido un presidente demócrata.

Es por eso que la tarea de Barack Obama no está resultando sencilla. Cambiar de marco es duro. Más aún cuando se trata de uno tan arraigado como el creado por los republicanos. Cuando los hechos no encajan en los marcos, los marcos se mantienen y los hechos se ignoran, dice Lakoff.

31 de marzo de 2010

Malos tiempos para el bipartidismo


Disfuncional, corrupto y egoísta. Son las palabras más repetidas entre los estadounidenses para definir el funcionamiento del Congreso, según un estudio de Pew Research Center. Confuso, incompetente, pobre, desafortunado, lento, terrible… completan la lista de adjetivos.

La falta de actividad del presidente Obama durante su primer año de mandato y las dificultades que ha tenido que superar para sacar adelante la reforma del sistema sanitario han puesto de manifiesto el peso de las Cámaras legislativas frente al poder presidencial a pesar de las mayorías demócratas.

La feroz oposición de los republicanos llevó a las páginas de los principales rotativos el debate sobre la viabilidad del sistema estadounidense. Ante la sensación de que Washington era incapaz de resolver los problemas de la gente, se argumentó que la estructura política de la nación estaba diseñada para dificultar las iniciativas federales, desde la convicción de que América se gobierna mejor localmente.

22 de marzo de 2010

El legado de Obama


La presidencia de Obama ya tiene sentido. Ya no importa si agotará dos legislaturas o se ahogará en los cuatro primeros años de mandato. En una ocasión dijo que prefería un buen gobierno de cuatro años que un mal mandato de ocho. Lo relevante ahora es que 32 millones de personas que carecían de un seguro sanitario disfrutarán de ello.

En realidad, lo que se ha calificado como un acontecimiento histórico no es más que un acto de justicia social. Un país como Estados Unidos no se podía permitir un sistema deficiente a todas luces. La primera potencia mundial ocupa el lugar 38 del mundo en expectativa de vida a pesar de invertir el 16% del Producto Interior Bruto.

Por todos aquellos que se declararon en bancarrota por tener que asumir de su bolsillo un tratamiento para su enfermedad, y para aquellos otros que renunciaron a una atención médica por falta de recursos, ha merecido la pena más de un año de complicadas negociaciones. Ha merecido la pena que la popularidad de Obama haya caído desde el 69% inicial hasta el actual 50%, según Gallup. También que los demócratas perdieran el escaño de Ted Kennedy en el Senado y que pinten bastos para las elecciones de noviembre.

11 de marzo de 2010

Las promesas incumplidas de Obama






Lo bueno de los discursos es que quedan escritos y siempre se puede volver a consultarlos. Los pronunciados por Obama son difícilmente mejorables, directos al corazón de los oyentes. Pero ahora es presidente y está obligado a cumplir aquello que prometió. En enero de 2009, más de dos millones de personas siguieron en vivo las que iban a ser las líneas maestras de su gestión:
Esta crisis nos ha recordado que, sin un ojo atento, el mercado puede descontrolarse, y que un país no puede prosperar durante mucho tiempo cuando sólo favorece a los que ya son prósperos.

26 de febrero de 2010

Obama decide dirigir


"No se llevará a cabo todo esto en los primeros 100 días. Tampoco se llevará a cabo en los primeros 1.000 días, ni en la vida de este Gobierno, ni quizá siquiera en el curso de nuestra vida en este planeta. Pero empecemos". Es parte del discurso que John F. Kennedy pronunció el 20 de enero de 1961 cuando fue investido presidente. Más de 40 años después, el primer presidente negro de Estados Unidos recitó un discurso en el que renovó la promesa del malogrado ex presidente, acompañado del compromiso de un modo de hacer una política diferente.

En su primer año al frente de la presidencia pecó de inocencia, tal vez. En clave de política exterior, Cuba e Irán frenaron las buenas intenciones de Obama a pesar de que Estados Unidos haya recuperado el crédito tras la presidencia imperial de George W. Bush. Y en clave nacional, los republicanos han querido dejar clara la máxima "usted dedíquese a la política exterior que nosotros gobernaremos en nuestro país". A pesar de contar con una amplia mayoría en las Cámaras, el plan para la reforma sanitaria de Obama no logra salir adelante y paraliza su mandato.

Lo cierto es que Obama llegó a la Casa Blanca y comprobó que había que seguir las reglas del juego que Washington marca. Las medidas más progresistas del presidente han chocado con el ala más conservador y la intención de frenar la influencia de los lobbies fue cortada por el Tribunal Supremo, que eliminó los límites a la financiación electoral. Amenazado por la sombra de una presidencia en blanco ha aceptado la máxima del bipartidismo, aunque con un rasgo obamiano.

La reunión bipartita para debatir sobre la reforma del sistema sanitario es un dardo envenenado para el 'partido del no', que puede quemarse si sigue repitiendo el mismo monosílabo. La Casa Blanca reconoció déficits en la comunicación a los ciudadanos de la propuesta legislativa y el presidente estadounidense se ha puesto a la cabeza de una arriesgada maniobra política. Tan arriesgada como insólita. Obama basó su campaña electoral en Internet, medio que sólo había sido utilizado anteriormente por Howard Dean. Y ahora ha dado una nueva vuelta de tuerca a la comunicación política con una especie de "democracia televisada".

Poco parece importar lo que los republicanos aporten (nada) a la tan deseada reforma de la Sanidad porque todo indica que Obama podría aprobarla mediante el procedimiento "de reconciliación", que precisa una mayoría simple en el Senado. Lo que la reunión televisada demuestra es que el mensaje lanzado por Obama en el discurso sobre el Estado de la Unión no era un farol y que ha decidido hacer frente a sus responsabilidades como presidente. La crisis de gobernabilidad que sufre EEUU se soluciona con medidas valientes. El sistema de Sanidad necesita ser mejorado. Los ciudadanos eligieron a Obama para dirigir el país, con la promesa, entre otras, de la susodicha reforma. Y Obama ha apostado por dirigir, independientemente de las consecuencias que pueda acarrear una probable decisión unilateral.

Kennedy pedía empezar a crear un mundo en que se preservase la paz. Obama no pidió empezar, sino continuar con los valores que precedieron a su elección. Con un año de retraso, Obama ha decidido abandonar el juego contemplativo y parece dispuesto a proseguir aquel ya lejano movimiento, aunque muchos de sus integrantes hayan dejado de seguirle.