Cuatro helicópteros, dos para el asalto y dos de apoyo. Varias decenas de miembros de los Navy Seals, el grupo de élite del ejército estadounidense, y dos disparos para acabar con el terrorista más buscado del mundo. Bin Laden moría como consecuencia de una incursión de Estados Unidos en Pakistán sin previo aviso, según la versión oficial.
Diez años de búsqueda resueltos con una operación que muchos consideran una violación de la soberanía paquistaní. Sobre el papel, el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas precisa que una intervención sobre otro país solo se justifica como un acto de defensa propia y con previa autorización del Consejo de Seguridad. En clave interior, una autorización del Congreso americano en 2001 permitía al presidente emplear todas las medidas necesarias contra cualquier «nación, organización o persona» relacionada con los atentados del 11-S.
