Hace 15 años o más que escribí estos mandamientos, respuesta pánica a una invitación para formar en medios de comunicación a un grupo de editores de Elsevier. Empecé a recopilarlos porque precisamente me había planteado qué era lo más importante de recordar a la hora de escribir un reportaje, y la respuesta me llegó con claridad meridiana: «Lograr que alguien lo lea».
Y es que, al final, no existe otro motivo para escribir. Los periodistas lo hacen para fortalecer la democracia, para fundamentar la verdad, para respetar la justicia, para justificar gastos, para ver mundo y para vivir, pero para llevar a buen término cualquiera de estos objetivos se necesitan lectores. Claro que la equidad y la exactitud son muy importantes: sin ellas, nadie hace periodismo propiamente dicho; sino que juega en otras ligas. Aunque, ante todo, es necesario leer. Si no, no se hace periodismo en absoluto.
