Lo consiguió. Barack Obama logró salir en la fotografía entre los líderes palestino e israelí. Eso fue todo. El presidente estadounidense sentó en la misma mesa al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, por vez primera desde que el primero se convirtiera en primer ministro en marzo.
Tras la reunión, que fue precedida de sendos encuentros entre Obama y los dirigentes de una duración de aproximadamente 40 minutos, el enviado de EEUU a Oriente Medio, George Mitchell, declaró que ambas partes están de acuerdo en la necesidad de retomar las conversaciones de paz tan pronto como sea posible, aunque "persisten las diferencias acerca de cómo proceder".
La superación de esas diferencias pasa, entre otras cosas, por que Israel paralice de forma completa la construcción de asentamientos, condición inexcusable para los palestinos. Netanyahu, por el contrario, se ha negado a ello basándose en la necesidad de "crecimiento natural" de los mismos, un argumento rechazado por Estados Unidos.