Privación de sueño, ahogamiento simulado y duchas heladas son sólo algunas de las técnicas empleadas por la CIA para interrogar a sospechosos de terrorismo tras el atentado del 11-S en la guerra contra el terrorismo de George Bush.
Insultos, bofetadas, ahogamiento simulado, lanzamientos contra una pared falsa… completan la lista de las fechorías que cometieron los agentes al servicio del Gobierno de Bush. Si hasta ahora han gozado de impunidad, amparados por el Departamento de Justicia entre 2002 y 2005, el fiscal general, Eric Holder, ha decidido reabrir la investigación de hasta doce casos que fueron cerrados durante la era Bush.
Holder ha nombrado a un fiscal especial para llevar a cabo la labor, John Durham, que deberá revisar casos como la muerte de varios detenidos bajo custodia de la CIA en cárceles secretas en Irak y Afganistán.