Los gobiernos de los estados fallidos simplemente no existen. No tienen el monopolio del uso de la fuerza ni el control de su territorio. Buena parte de su población no legitima la acción del gobierno, que ni ofrece seguridad interna, ni servicios públicos esenciales. La mayor parte de los países categorizados como tal se encuentran en África, según la clasificación elaborada por The Fund For Peace. Somalia, Zimbabue, Sudán, Chad y la República Democrática del Congo son los países que mejor responden a la definición de estado fallido.
Somalia
Desde que el dictador Siad Barre fuera derrocado en 1991, Somalia ha vivido una guerra sin apenas interrupción. Desde entonces, más de 350.000 personas han fallecido a causa del conflicto. Se contabilizan más de 450.000 refugiados y un millón de personas desplazadas. El Gobierno apenas tiene influencia más allá de la capital, Mogadiscio. Los grupos islamistas Hizbul Islam y al-Shabab, que demandan la aplicación de la Ley Islámica, se han hecho con el control de casi todo el país y mantiene batallas constantes con el Gobierno Federal de Transición y el ejército etíope.